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UN CÓDIGO ÉTICO PARA LOS MÉDICOS
La ética médica no debe confundirse con la ética general porque ésta atañe a todos los seres humanos independientemente de su profesión, así como tampoco debe subordinarse a principios religiosos o dogmáticos que alteren su cometido. Sobre esas bases el prestigiado doctor Ruy Pérez Tamayo, Premio Nacional de Historia y Filosofía de la Medicina en México, da la pauta para un código médico basado únicamente en funciones de la medicina en su libro denominado Ética Médica Laica (Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 2002). Aquí algunas de sus ideas básicas:
Para definir a la ética médica no conviene partir de una tradición antigua, de algún documento memorable o de un código de mandamientos dogmáticos y no razonados. Creo que como se trata de una ética profesional, es mejor centrarse en la profesión misma y derivar de su práctica específica aquellos principios de comportamiento que mejor contribuyan a alcanzar sus objetivos.
Los objetivos de la medicina son solamente tres: 1. preservar la salud; 2. curar, o cuando no se puede, aliviar, y siempre consolar y acompañar al enfermo; 3. evitar las muertes prematuras e innecesarias. Estos tres objetivos pueden condensarse todavía más, en uno solo, que es lograr que los hombres y mujeres vivan jóvenes y sanos toda su vida y mueran lo más tarde y dignamente que sea posible.
Desde el punto e vista histórico, la actividad médica gira alrededor de una relación que funciona como su centro y a partir de la cual se derivan todas sus diferentes modalidades: la relación médico paciente. De lo anterior se desprenden cuatro recomendaciones generales:
Estudio continuo. El médico tiene la obligación moral de estudiar continuamente para mantenerse al día en los avances de su especialidad, con objeto de poder ofrecerle al paciente lo mejor que existe hasta ese momento para el diagnóstico y el tratamiento de su enfermedad.
Información y docencia. El médico tiene la obligación moral de escuchar con atención, paciencia y comprensión todo lo que el paciente y sus familiares quieran decirle, y a su vez de explicarles con claridad y en lenguaje sencillo, tantas veces como sea necesario, todo lo concerniente a su enfermedad y su pronóstico, su evolución y su tratamiento. Esto contribuye a establecer una relación médico-paciente sólida, basada en la confianza y el respeto, lo que a su vez facilita el cumplimiento óptimo de las funciones de la medicina.
Investigación científica. Otra regla de la ética médica es la obligación moral de contribuir a aumentar los conocimientos en que se basa la profesión, con el objeto de mejorar cada vez más la calidad de la atención que se proporciona a los pacientes y el contenido de las explicaciones y de la enseñanza que se les comunica a ellos y a todos los demás que se benefician de esta manera.
Manejo integral. El médico debe tener siempre presente que el enfermo acude a solicitarle ayuda para que lo cure o lo alivie de su padecimiento, lo que es algo distinto a su enfermedad, aunque el primer término incluye al segundo. ...El médico que no se involucra en el padecimiento integral del paciente, sino que se conforma con diagnosticar y tratar la enfermedad, está cometiendo una grave falta de ética médica al no cumplir con los objetivos de la medicina, al ignorar su obligación profesional de curar, o aliviar cuando no se puede curar, pero siempre apoyar y consolar al enfermo.
Frente por la Cultura Laica
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