Islamización de Estado

Darfur, la fractura de Sudán

 

Por Carolina Anaya.*

 

Explotados, desplazados, perseguidos, torturados, violaciones y asesinatos, en la pobreza y el hambre, la cifra de víctimas en Darfur hoy sigue aumentado.

 

En Sudán se desató una guerra entre dos mundos, el árabe y el  africano -el primero musulmán y el segundo animista y cristiano- hace más de medio siglo como resultado de la intervención británica que intentó sesionar al país después de la primera Guerra Mundial para controlar a la población. Terminada la segundo Guerra Mundial, los británicos descolonizaron el sur de Sudán e intentaron unificar al país, pero el norte árabe musulmán y el sur africano cristiano-tradicional se encontraban ya ante una fractura, y estalló la Guerra Civil. Hoy la herencia colonialista se traduce en el genocidio de Darfur; conflicto que sigue cobrando víctimas ante una restringida actuación de organismos internacionales que luchan contra el blindaje del gobierno sudanés.

 

A los conflictos étnicos y religiosos, se suma el petróleo del sur como elemento en disputa. Pero más allá de la religión,  entre musulmanes han surgido problemas de carácter racial, los árabes se han encargado de explotar a la población negra, esclavizándola y obligándola a dejar sus territorios fértiles, para repoblar con árabes y establecer el dominio en el sur.

 

En el poder, los árabes impusieron en los años 80´s la Sharia o Ley Islámica en todo el país, derogando las leyes autonómicas, lo que desató la guerra entre el Ejército Popular de Liberación del Pueblo Sudanés y el gobierno fundamentalista islámico de Sudán. Una segunda Guerra Civil conmocionó al país, y la respuesta del gobierno fue el envío de paramilitares árabes que junto con el ejército intentaron terminar con los insurgentes.

 

Tras golpe de Estado, el general Omar Hasán al Bashir tomó el poder en 1989, aunque se dice que el  Frente Nacional Islámico liderado por Hasán al Turabi, apodado el Maquiavelo de Khartoum es el poder tras el trono, y además busca ser el centro de la revolución islámica contra EEUU.

 

La insurgencia que no se deja vencer, sigue luchando contra la imposición de una cultura dominante, que ha utilizado la fuerza del Estado para desterrarlos, muchas se han ido refugiando en el Chad, pero en su travesía algunos no sobreviven. Ataques aéreos del gobierno, tomando como objetivos fuentes de agua y mercados, masacran las aldeas.

La situación es clara, exterminar a la población africana, negra, sea musulmana o no. La desobediencia de la ley islámica es castigada con pena muerte, incluso para menores de edad; el cometer adulterio o consumir alcohol son algunas de las prohibiciones destacadas. Adulterio, aunque es normal que los hombres tengan su harem, más de una esposa no es problema,

 

Cualquier persona que tenga el sello de Israel en su pasaporte tiene prohibida la entrada al país. Otra actividad prohibida es tomar fotografías. Una más, comer carne de cerdo, tampoco está permitida.

 

 Los organismos internacionales

 

Desde 2005 la ONU mantiene programas de cooperación ante la inseguridad de sus enviados que en medio de los enfrentamientos intentan ayudar a la población. El saldo en Darfur se calcula en casi 400 mil personas asesinadas, más de 2 millones y medio desplazados, y más de 3 millones afectados.

 

La ayuda de la ONU se compone por 10,000 efectivos militares, incluyendo 750 observadores militares;  715 policías, y 3.300 efectivos de policía civil.

 

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas instó al Gobierno del Sudán y al Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés a cumplir el Acuerdo General de Paz de 9 de enero de 2005 para solucionar el conflicto y dar fin a la violencia y atrocidades que siguen ocurriendo en el oste del país.

 

Se han celebrado acuerdos entre la ONU y la Unión Africana para ayudar a Darfur, lo cual ha facilitado en cierta medida el despliegue completo de las fuerzas de las Naciones Unidas en el marco de la Misión de las Naciones Unidas en Sudán (UNMIS), que han visto limitada su actividad por el gobierno de Sudán.

 

La Comisión Europea destinará 60 millones de euros para ayuda humanitaria en Sudán y Chad, además existen iniciativas de varias ONG realizan campañas para ayudar a las víctimas de la crisis en Darfur.

 

Veredictos hoy

 

El gobierno de Sudán es culpable de 51 crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra como asesinato, violación y tortura en Darfur, determinó la Corte Penal Internacional. Sin embargo Sudán no reconoce a dicho organismo, ya que firmó el Tratado de Roma, pero no ha ratificado su incorporación. Amnistía Internacional realiza una campaña mundial para que los estados pendientes ratifiquen.

 

Un juez federal en Estados Unidos dictaminó que el gobierno de Sudán es culpable por el atentado en Yemen contra el buque destructor de defensa aérea estadounidense USS Cole, que causó la muerte a 17 marinos, en 2000. Según los demandantes, familiares de las víctimas, Al AlQaeda y Sudán son cómplices por el ataque terrorista al World Trade Center con un coche bomba, donde la representación diplomática sudanesa en Nueva York dio apoyo logístico, en 1993; aunque no se ha presentado pruebas al respecto.

 

Considerado como segundo en la lista de países que apoyan el terrorismo internacional, según los EEUU,  cabe recordar que Osama Bin Laden vivió varios años en Sudán ayudado por el gobierno, en la década de los 90. Otro reconocido terrorista venezolano, Ilich Ramírez Sánchez, conocido como “Carlos, el Chacal”, también fue cobijado por el gobierno sudanés. Y la estrecha relación de la dictadura islámica con países como Irak e Irán incluye el apoyo iraní que ha enviado de manera sistemática miles “guerreros del señor” y paramilitares, los muhaydines y paradanes.

 

El futuro de Sudán

Los acuerdos de paz que buscan terminar con las masacres en Sudán, el sur busca su autonomía, y se realizará un referéndum en el 2011 que afectaría los intereses de los árabes sudaneses sobre el petróleo de esa zona. Por lo tanto, las hostilidades del gobierno contra civiles continúan, la persecución y la censura a los medios de comunicación aislan cada vez más al país. Los africanos tienen el derecho a sus tierras, y a la diversidad de sus lenguas y religiones, el poder aplastante del fundamentalismo islámico en Sudán debe ser contenido por los organismos internacionales y los medios de comunicación tienen aquí la obligación de concienciar a la opinión pública internacional sobre el genocidio de Darfur. Los movimientos insurgentes hoy han logrado llamar la atención de la comunidad internacional que ha visto la guerra en Darfur como una amenza para la seguridad y la paz mundial. El mapa del intervencionismo extranjero y la radiografía de los intereses de las multinacionales nos muestran de donde se alimentan los conflictos en África. Anti-occidentales y pro-occidentales, musulmanes y cristianos, el saldo lo sabemos es la población rural en medio de las guerras, con sus tradiciones y costumbres, orillados al hambre, desterrados, en el silencio del aislamiento.

 

 *Carolina Anaya es una joven mexicana que colabora en misiones de paz en distintas zonas de conflictivas del mundo. Durante varios meses vivió en Sudán y en este ensayo nos comparte su perspectiva sobre el conflicto en Darfur. Con esta participación se inaugura una saga de análisis sobre asuntos internacionales que Carolina Anaya comparte para Nueva Sociedad.