EL CAMINO DE LA LIBERTAD

 

La filosofía siempre ha sido un desafío porque en ella se origina la libertad de pensamiento. Por ello resalta la singularidad del filósofo alemán Karl Jaspers quien, no obstante destacar su fe religiosa, invita a transitar por los caminos de la libertad.  Aquí algunas de las ideas publicadas en su libro La Filosofía (Ed. Fondo de Cultura Económica, 2001):

 

La filosofía es indispensable al ser humano, está en todo tiempo ahí, públicamente, en los refranes, tradiciones, en apotegmas filosóficos corrientes, en convicciones dominantes, como por ejemplo en el lenguaje de los espíritus ilustrados, de las ideas y creencias políticas, pero ante todo, desde el comienzo de la historia, en los mitos. No hay manera de escapar a la filosofía.

 

La palabra griega filósofo (philósopos), amante del conocimiento o saber, mantiene un sentido que ha persistido hasta hoy: la busca de la verdad, no la posesión de ella, es la esencia de la filosofía, por frecuentemente se le traicione en el dogmatismo, esto es, en el saber enunciado en preposiciones, definitivo, perfecto y enseñable. Filosofía quiere decir ir en camino. Sus preguntas son más esenciales que sus respuestas, y toda respuesta se convierte en una nueva pregunta.

 

El autoritarismo eclesiástico ha rechazado la filosofía independiente porque aleja de Dios, tienta a seguir al mundo y echa a perder el alma con lo que en el fondo es nada. El totalitarismo político hizo este reproche: los filósofos se han limitado a interpretar variadamente el mundo, pero se trata de transformarlo. Para ambas maneras de pensar ha pasado la filosofía por peligrosa, pues destruye el orden, fomenta el espíritu de independencia y, con él, el de la rebeldía y revolución...

 

La filosofía debe, pues, justificarse. Pero eso es imposible. Puede saber que promueve una causa del ser humano en cuanto tal tan desinteresada que prescinde de toda cuestión de utilidad y nocividad mundanal, y que se realizará mientras vivan los seres humanos.

 

La filosofía transcurre por la admiración y el conocimiento, la duda y la certeza, el sentirse perdido y el encontrarse a sí mismo, pero ello no agota lo que nos mueve a filosofar en la actualidad. Estos motivos resultan subordinados a una condición, la de la comunicación entre los seres humanos... Una comunicación que no se limite a ser de intelecto a intelecto, de espíritu a espíritu, sino que llegue a ser de existencia a existencia.

 

Cuanto más propiamente libre es el ser humano, tanto más cierto es Dios para él...Al ser humano le es dado manejar con libertad su existencia como si fuese un material. Por eso es el único que tiene historia, es decir, que vive de la tradición en lugar de vivir simplemente de su herencia biológica. La existencia del hombre no transcurre como los procesos naturales. Pero su libertad clama por una dirección...La dirección de la trascendencia es distinta de toda dirección del mundo, pues sólo hay una forma de dirección por Dios. Esta tiene lugar por el camino de la libertad misma...Dios obra por las libres resoluciones de los individuos.

Frente por la Cultura Laica

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