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EL NIÑO NO DEBE RESPETAR AL MAESTRO
Basada en teorías pedagógicas conocidas como antiautoritarias, autogestionarias y libertarias, nació hace casi un siglo una escuela revolucionaria que se asentó en Inglaterra bajo el nombre de Summerhill. Su fundador, A.S. Neil pregonaba la libertad interior. Sostenía que a los niños no se les debía vaciar en ningún molde ni convertir a ninguna creencia. Su experimento educativo ha sido muy controvertido pero sin duda aleccionador. Algunas de sus ideas quedaron vertidas en el libro que lleva el nombre de la escuela, Summerhill (Fondo de Cultura Económica, México, 2004). Aquí algunas de sus ideas: A menos que nuestros planes educativos se propongan lograr individuos equilibrados, y no tan solo personas educadas, la educación seguirá siendo tan solo cuestión de cabezas y no de corazones. Los niños que están más contentos en Summerhill provienen de hogares felices. Estos niños no sienten nostalgia por su hogar. La añoranza por el hogar indica cierta infelicidad en el mismo. La posesividad arruina a los niños... y el niño no puede desarrollarse plenamente bajo la posesividad de los padres, pues el miedo que éstos le inspiran le mata la creatividad... En la escuela el conocimiento científico debe impartirse, a la par que las ciencias sociales, con libertad de espíritu y de iniciativa. La educación científica debe darse a los niños sólo después de haber desarrollado totalmente su emotividad, como niños valientes, sinceros y felices, libres del temor hacia el hombre o la mujer. De otra manera, la ciencia permanecerá al servicio de los hacedores de guerras, de los especuladores, de los fabricantes de drogas... Se necesita que los organismos públicos exijan que el niño sea tratado de acuerdo a nuestros conocimientos de su naturaleza. Debe permitirse que haga ruido, que se mueva con libertad; no debe obligársele a respetar al maestro. Ni siquiera a obedecerlo, a menos que el maestro esté dispuesto a respetarlo y obedecerlo a su vez; debe ser libre para elegir sus estudios. Debe ser posible abandonar la clase de matemáticas si odia la materia (o al profesor). Su disciplina debe ser autodisciplina. El joven que está dispuesto a luchar contra el ideal paterno es un joven pensante, activo, politizado. Se necesita una educación que engendre conciencia. Como la disciplina y las materias escolares son las mejores armas para combatir esta conciencia, la lucha por la educación libre deberá ser la primera prueba para obtener justicia para los jóvenes. El mal fundamental de la humanidad es la inconciencia. Esta inconciencia reprimida ha desencadenado las guerras sangrientas, y nuestros graduados universitarios y las materias escolares no han podido evitarlas... La emoción domina al mundo y si embotellamos nuestras emociones, vamos hacia la destrucción. El verdadero problema está en encontrar la forma de educar a la humanidad de manera que no embotelle sus emociones. El único camino es la libertad del individuo dentro de una comunidad libre. Cuando en una sociedad las emociones se reprimen, el crimen siempre florecerá; la paridad que existe entre las enfermedades físicas y del alma (neurosis y psicosis), es que ambas son negativas, ambas niegan la vida. Luchen contra aquellos que piensan que la felicidad es un disparate, pues mienten; sin felicidad la vida es neurótica, torcida. El ser humano es feliz cuando crea una vida nueva, pero también cuando pinta, diseña o construye. El niño es feliz cuando puede concentrarse en lo que le interesa, sin culpa ni temor. El niño problema no existe, existe únicamente el niño infeliz. La vida consiste en vivir con plenitud el total de la personalidad. Vivir es lograr que el inconsciente se vuelva conciente. Un niño libre tiene personalidad. Al niño disciplinado le falta forzosamente sinceridad, puesto que es víctima de la dualidad que se le ha creado entre su propia personalidad y el modelo impuesto...si deseamos una humanidad feliz, culta y sincera, debemos exigir la libertad del niño. Frente por la Cultura Laica |