ASPECTOS ÉTICOS Y MORALES DEL GENOMA HUMANO
La genética molecular avanza en la descripción del Genoma Humano y en las posibilidades de la clonación terapéutica para aliviar males como la diabetes o alzheimer. También puede pretenderse la clonación reproductiva (contra la cual se oponen la mayoría de los científicos). Esos cambios y sus riesgos podrían modificar radicalmente nuestras escalas de valores y la forma de concebirnos como seres humanos. Este tipo de pensamientos se hallan en un ensayo de Francisco Bolivar Zapata, Investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, las cuales se publicaron en la revista Letras Libres en septiembre del 2000. Aquí sus reflexiones finales:
De cualquier manera, consideraciones éticas...pudieran no impedir a ciertos grupos de nuevos fascistas moverse hacia la modificación genética de células germinales (que son las que se trasmiten de generación en generación)... Sin embargo, este tipo de amenaza potencial no debería de ninguna manera ser usado para desacelerar, y menos aún detener, el desarrollo de las técnicas de terapia génica para células somáticas, ya que esto indudablemente representa un extraordinario potencial para ayudar a las víctimas de las enfermedades genéticas, que por cierto son también las enfermedades del futuro. En este sentido, debemos estar concientes de que la consideración de cualquier procedimiento genético como bueno o inadecuado, puede variar de un momento a otro dependiendo de las situaciones. Además, tampoco olvidemos que prácticamente todas las herramientas y tecnologías poderosas desarrolladas por el hombre pueden causar muchos problemas si son mal utilizadas.
Si tratamos de juzgar ahora la manera en que debemos proceder desde el punto de vista ético y moral con los procedimientos de la terapia genética y el diagnóstico genético, o con cualquier otro aspecto de la ingeniería genética que pudiera tener consecuencias para la vida humana, diríamos que el momento actual invita a permanecer pragmáticos, gobernados siempre por el deseo de seguir cursos de acción que impliquen o presenten los potenciales más altos para mejorar la calidad de la vida humana. Actuando de esta manera, sin embargo, se debe esperar mucha controversia ya que, en principio, al adoptar modos de pensamiento sustentados en el conocimiento de la genética que pudieran reestructurar la percepción sobre nosotros mismos y nuestro lugar en el planeta, indudablemente entrará en conflicto con ideas y valores tradicionales. Finalmente, no debe olvidarse que de cualquier manera las herramientas de la ingeniería genética y el conocimiento sobre los genomas están ya con nosotros, y que tenemos la obligación de usarlos no solo para beneficio exclusivo de la raza humana, sino de la vida misma. En este sentido, la declaración de la Confederación General de la UNESCO, en 1977, sobre El Genoma Humano, resulta ser un avance fundamental, ya que genera un marco moral y ético sobre los derechos y responsabilidades para el manejo de la información genética, es decir, del genoma de la raza humana y los de otros organismos con los que conformamos la biodiversidad de nuestro planeta.
El reto es ciertamente apasionante.
Frente por el Fortalecimiento de la Cultura Laica