LA EQUIDAD Y LA JUSTICIA

 

La complejidad de la existencia social y de la aplicación de las leyes no siempre lleva a la justicia. El filósofo griego Aristóteles llegó a recomendar: No permitamos que nos gobierne el ser humano, sino la ley, porque el ser humano ejerce el poder para sí mismo y acaba por hacerse tirano. Sin embargo, la propia ley requiere a veces ajustes a través del empleo de la equidad, tal como lo sostiene Aristóteles en su Etica Nicomaquea (Ed. Época, México, 1999):

 

Lo equitativo, en efecto, siendo mejor que cierta justicia, es justo; y por otra parte, es mejor que lo justo no porque sea de otro género. Por tanto, lo justo y lo equitativo son lo mismo; y siendo ambos buenos, es, con todo, superior lo equitativo.

 

Lo que produce la dificultad es que lo equitativo es en verdad justo, pero no según la ley, sino que es un enderezamiento de lo justo legal. La causa de esto está en que toda ley es general, pero tocante a ciertos casos no es posible promulgar correctamente una disposición en general. En estos casos, pues, en que de necesidad se ha de hablar en general, por más que no sea posible hacerlo correctamente, la ley toma en consideración lo que más ordinariamente acaece, sin desconocer por ello la posibilidad de error. Y no por ello es menos recta, porque el error no está en la ley ni en el legislador, sino en la naturaleza del hecho concreto, porque tal es, directamente, la materia de las cosas prácticas.

 

En consecuencia, cuando la ley hablare en general y sucediere algo en alguna circunstancia fuera de lo general, se procederá rectamente corrigiendo la omisión en aquella parte en que el legislador faltó o erró por haber hablado en términos absolutos, porque si el legislador mismo estuviera ahí presente, así lo habría declarado, y de haberlo sabido, así lo habría legislado.

 

Por tanto, lo equitativo es justo, y aun es mejor que cierta especie de lo justo, no mejor que lo justo en absoluto, sino mejor que el error resultante de los términos absolutos empleados por la ley. Y ésta es la naturaleza de lo equitativo: ser una rectificación de la ley en la parte en que ésta es deficiente por su carácter general.

 

Frente por la Cultura Laica.