EL SUEÑO DE LUTHER

 

Tengo un sueño, es uno de los discursos libertarios más famosos, pronunciado por el líder negro estadounidense Martin Luther King en 1963 en Washington, EU, en defensa de los derechos civiles y de la integración racial. Seguidor de la filosofía de Gandhí de la lucha no violenta, Luther King obtuvo el Premio Nobel de la Paz 1964 y cuatro años después fue asesinado.  Aquí algunos párrafos de su discurso. 

 

Hace un siglo que un norteamericano, cuya sombra nos acoge, proclamó la emancipación de los negros…A cien años del alba, debemos admitir la verdad cruel: los negros no son libres. A cien años, la vida de los negros yace sujeta por los grilletes de la segregación, por las cadenas de la discriminación. A cien años, los negros habitan ínsulas paupérrimas en medio del mar de la prosperidad material.

 

Hemos venido a la capital de nuestra nación a cobrar un cheque. Cuando los padres de la patria dieron a luz las magnificas palabras de nuestra constitución y nuestra declaración de independencia, extendieron un pagaré redimible a la vista de cualquier norteamericano.  Mediante el pagaré a todos los hombres se les garantizaba el derecho inalienable a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

 

Salta a la vista que nuestro país no ha cumplido con la obligación que contrajo. No ha pagado a los negros. No sólo no ha pagado, sino que dio a los negros un cheque sin fondos. Cuando fueron a cobrarlo rebotó. Sabemos que el banco de la justicia no está en quiebra. Sabemos que hay fondos suficientes en las arcas verdaderas de la nación, donde se guardan todas las oportunidades. Por eso estamos aquí, para cobrar el cheque.

 

No hay tiempo que derrochar en tomárnoslo con calma ni tiempo para tomar a gotas el tranquilizante del gradualismo. Hoy es el día de salir del valle oscuro y desolado de la segregación para andar la senda soleada de la justicia racial.

 

Gran riesgo correría la nación si pasa por alto la urgencia del momento y no tiene en cuenta la determinación de los negros…Hasta que no brille el cielo de justicia, el huracán de la revuelta hará temblar los cimientos de la nación…Nosotros no debemos buscar actos culpables en esta búsqueda del lugar que nos corresponde. Que no saciemos nuestra sed de libertad bebiendo la copa del odio y la hiel….Que nuestra protesta creadora no degenere en violencia física.

 

Que la disposición insólita que anima a los negros de la nación no nos haga desconfiar de todos los blancos de la patria, pues, como da fe su presencia entre nosotros, muchos entre nuestros hermanos claros han sabido en su corazón que su destino y el nuestro están atados y que su libertad está amarrada para siempre con la nuestra…  Sueño con el día en que mis cuatro hijos vivan en una nación donde no sean juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su corazón.

 

Frente por la Cultura Laica