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MATRIMONIO DEL CIELO Y EL INFIERNO
A fines del siglo XVII, asomó en la literatura filosófica un hombre cuyo pensamiento y reflexiones no harían sino estremecer al puritanismo, a las conciencias recatadas, al orden establecido. Este personaje, el inglés William Blake, convocó a pensar más allá de los límites que, de una u otra manera, impone la tradición religiosa. Aquí una muestra de su libro El Matrimonio del cielo y el infierno (Editorial Verdehalago, 2002, México): Sin contrarios no hay progreso. Atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio son necesarios a la existencia humana...Brota de esos contrarios lo que las religiones llaman el Bien y el Mal. El Bien es el elemento pasivo sumiso a la razón. El Mal es el activo que brota de la energía...Bien es cielo, Mal es infierno. Todas las Biblias o códigos sagrados han sido la causa de los errores siguientes: 1. Que el hombre posee dos principios reales de existencia: un cuerpo y un alma. 2. Que la Energía, llamada Mal, no procede sino del cuerpo; y que la razón, llamada Bien, no procede sino del alma. 3. Que Dios atormentará al hombre durante la Eternidad por haber seguido sus energías. Pero los siguientes contrarios son verdaderos: 1. El hombre no tiene un cuerpo distinto de su alma. Aquello que llamamos cuerpo es una porción del alma percibida por los cinco sentidos, pasajes principales del alma en esta edad. 2. La Energía es la única vida, y procede del cuerpo; y la Razón es el límite o circunferencia de la energía. 3. Energía, delicia eterna. Quienes reprimen su deseo son aquellos cuyo deseo es bastante débil para poder ser reprimido. De este modo, el elemento restrictor o Razón usurpa el lugar del deseo y gobierna al abúlico...Y una vez reprimido, se vuelve gradualmente pasivo hasta no ser sino la sombra del deseo. Frente por la Cultura Laica
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