México, DF. a 8 de agosto de 2004

 

 

DIALÉCTICA DE LA TALEGA

 

 

La Pasión de Bejarano

El tres de marzo de 2004, los mexicanos desayunaron con la transmisión de un video que muestra al entonces presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y ex secretario particular de Andrés Manuel López Obrador, recibiendo del empresario de origen argentino Carlos Agustín Ahumada Kurtz, fajos de dólares que acomodaba con dificultad en un portafolios y en la bolsa de su saco.

El video fue proporcionado a Televisa por Federico Dôring, diputado federal panista y con un plan fríamente calculado, René Bejarano fue citado al programa noticioso En Contraste que dirigen Adela Micha y Leonardo Kourchenco, bajo la coartada de hablar sobre el secretario de finanzas del gobierno capitalino y tahur de la Vegas, Gustavo Ponce Meléndez, dando al respecto, una verdadera cátedra sobre la honorabilidad en la función pública. Según el propio Bejarano, al momento en que llegó al noticiero le pidieron que apagara sus celulares, y después lo invitaron a El Mañanero, donde quería saludarlo Brozo, pero al apersonarse con este payaso, verdaderamente tenebroso, se encontró con el video al aire, que lo exhibía con las manos en la masa, de manera que al agarrarlo en frío, fue fácilmente sometido y exhibido ante millones de televidentes como un delincuente taimado, que no atinaba a reponerse de la sorpresa ante la evidencia de recibir dinero para el PRD.

Como policías chinos
Este asunto, que todavía es la comidilla de cada día en nuestro país, debió encausarse a través de las instancias jurídicas, sin embargo, se ventiló en los medios, propiciando un ambiente de dimes y diretes, golpes bajos, intrigas, escándalos, descalificaciones, ataques personales, calumnias y linchamientos mediáticos protagonizados por representantes del Estado, que lejos de velar por la observancia de la legalidad, alegremente se involucraron en conspiraciones y complots poniendo en riesgo la estructura jurídica vigente. Nunca la actividad política en México había caído tan bajo.

El videogate ha sido parte de una historia perversa y de manipulación, ya que, de manera aviesa y morbosa el empresario-corruptor, Carlos Ahumada Kurtz, en su despacho, habilitado como estudio de televisión con cuatro cámaras ocultas, entregaba dinero en bolsas de plástico a unos ingenuos perredistas, se mofaba de ellos, los gravaba y los humillaba. Ahora resulta que Ahumada Kurtz, entregó estos materiales (a cambio de no se sabe cuantos millones de pesos) a dirigentes del Partido Acción Nacional y en especial a Diego Fernández de Cevallos, quienes de manera irregular procedieron por caminos alejados de la legalidad. Algunos de estos actores, como es el caso del propio Diego Fernández de Cevallos, carecen de autoridad moral para acusar de corrupción a los políticos perredistas, pero éstos tratan de eludir las acusaciones y su responsabilidad a través de cortinas de humo, recurriendo a la teoría del complot, presentándose como víctimas de una conjura urdida por una mano negra,
un espíritu maligno o una mente siniestra.

Este tinglado y estos mensajes cifrados son señales inequívocas de una sorda lucha por el poder en México, por ello no se les puede tratar de manera simplista, sino que deben abordarse en toda su complejidad hasta ubicar los intereses que están en juego.

En este sainete que pretende hacer cumplir la ley al revés, participaron el conocido abogado trinquetero y senador de la República, Diego Fernández de Cevallos, funcionarios de la Procuraduría General de la República, del Centro de Investigaciones de la Seguridad Nacional al lado de particulares promoventes de demandas contra funcionarios del Gobierno del Distrito Federal.

Mucha Tenebra
En apariencia, se trataba de denunciar la corrupción de integrantes del gobierno de la ciudad capital, de llamar la atención de conductas ilícitas de un gobierno que se presenta como paladín de la honestidad, pero en virtud de que los acusadores lo hicieron desde una perspectiva complotista, dirigiendo, desde las sombras, la acción de instancias gubernamentales en contra de opositores, se colocaron al margen de las formas republicanas, entonces dejan ver una perversión mayor: la utilización facciosa y grosera de las instituciones del Estado mexicano contra opositores políticos, enfatizando que lo que menos importa, es el cumplimiento de la Constitución sino la lucha desaforada por la presidencia de la República para el periodo 2006-2012.

Por cierto, bien a bien, no se sabe adonde fue a parar este dinero mal habido, ya que se encuentra ausente en los informes financieros que el partido del sol azteca entregó al Instituto Electoral del Distrito Federal.

Al mostrar ante millones de mexicanos las andanzas de políticos que presumían de virtuosos, la opinión pública fue conmovida como nunca, la obra de destrucción del más ambicioso proyecto unitario de la izquierda mexicana, cursó uno de sus capítulos definitivos, en el que los mismo izquierdistas le crearon su Waterloo, los perredistas quedaron estupefactos, al observar como se les salieron de control las fuerzas desatadas por sus conjuros.

Las Venas abiertas del PRD
A pesar del tiempo transcurrido es muy pronto para hacer el recuento de los daños, pero ya se puede adelantar que las expectativas del PRD de ganar la presidencia de la República se tornaron inciertas, en el mejor de los casos o quedaron hechas añicos, en el peor. Andrés Manuel López Obrador, que se proyectaba como el político indestructible y con mayor aceptación, de acuerdo con las encuestas, ahora ha visto caer su popularidad y pareciera que personifica la candidatura de la obsesión .

Aún más, la Ciudad de México, que se había convertido en un baluarte en la lucha por la transformación del país, ahora aparece como el escenario en el que la izquierda protagonizó uno de los episodios más vergonzosos de nuestra historia. Ojalá que no hayan matado a la gallina de los huevos de oro.

Obras son amores
Ahora se sabe que el empresario Carlos Ahumada Kurtz, planeo el videogate y de acuerdo a su mecánica, entregaba dinero para apoyar las campañas de numerosos perredistas y cobraba estos favores a cambio de que aceptaran a sus recomendados en las áreas de finanzas y obras públicas de las delegaciones, para obtener, desde ahí, contratos de obra, a precios ventajosos y asegurar los pagos independientemente de que cumpliera o no con los términos de los llamados términos de referencia. Sin embargo, la magnitud del daño causado al Partido de la Revolución Democrática y al gobierno del Distrito Federal hace presumir que el asunto rebasa los niveles de una simple corruptela para obtener contratos de obras y se le puede aventurar como parte de una estrategia para golpear a una corriente que se empeña en la búsqueda de una alternativa de desarrollo distinta al neoliberalismo.

La generación perdida
En esta historia de transas, resultaron involucrados, además de René Bejarano, Rosario Robles Berlanga ex jefa del gobierno del Distrito Federal y ex presidenta del Partido de la Revolución Democrática, Ramón Sosamontes, ex integrante del comité ejecutivo del mismo partido; Octavio Flores, de la Gustavo A. Madero y Carlos Imaz delegado de Tlalpan y otrora líder histórico del Consejo Estudiantil Universitario, quien presa del pánico y al borde de un ataque de nervios, fue más allá de lo dicho por Bejarano, y sin ambages afirmó que, por órdenes de Rosario Robles había recibido el dinero.

Estos políticos forman parte de la generación que fue devorada por sus ambiciones desmedidas, aquella que se basa en la idea de que el fin justifica los medios, la que lucha por el poder con un objetivo en sí mismo, la que carece de ética y de un proyecto de nación de largo plazo. En síntesis: los que remataron y hundieron a la ya de por sí maltrecha izquierda mexicana.

Lo que buscan estos personajes corruptos, es aprovechar que la política se ha convertido en uno de los negocios más redituables de nuestro tiempos y para procurar su enriquecimiento ilícito, ocultan sus verdaderos intereses bajo un lenguaje político de izquierda, y aplican una metodología de trabajo México, DF. a 8 de agosto de 2004

DIALÉCTICA DE LA TALEGA


La Pasión de Bejarano
El tres de marzo de 2004, los mexicanos desayunaron con la transmisión de un video que muestra al entonces presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y ex secretario particular de Andrés Manuel López Obrador, recibiendo del empresario de origen argentino Carlos Agustín Ahumada Kurtz, fajos de dólares que acomodaba con dificultad en un portafolios y en la bolsa de su saco.

El video fue proporcionado a Televisa por Federico Dôring, diputado federal panista y con un plan fríamente calculado, René Bejarano fue citado al programa noticioso En Contraste que dirigen Adela Micha y Leonardo Kourchenco, bajo la coartada de hablar sobre el secretario de finanzas del gobierno capitalino y tahur de la Vegas, Gustavo Ponce Meléndez, dando al respecto, una verdadera cátedra sobre la honorabilidad en la función pública. Según el propio Bejarano, al momento en que llegó al noticiero le pidieron que a se generó de manera espontánea, ni calló del cielo de un día para otro. Al contrario, su incubación tiene un responsable: Vicente Fox Quesada, que en su carácter de presidente de la República se negó a concretar los cambios que requería, desde entonces, la sociedad mexicana, sintetizados en el concepto Reforma del Estado, cuyo diseño, contenido y alcance fue elaborado a solicitud del propio Fox, por un equipo encabezado por Porfirio Muñóz Ledo, presentándole los r esultados al entonces presidente electo, unos días antes de la toma de posesión quien se concretó a ignorarlo olímpicamente. En términos taurinos le hizo el pase del desdén a la propuesta de Muñoz Ledo.

Es la política... tonto, es la política
El Partido de la Revolución Democrática quiso enmendar estos entuertos, expulsando de sus filas a la propia Rosario Robles y demás involucrados, pero, para decirlo sin concesiones, esta acción de tráfico de influencias, de recibir dinero al margen de la ley y propiciar la corrupción y el envilecimiento de la actividad política, no es cualquier cosa, adquiere un profundo significado, cuya gravedad aun no se alcanza a percibir, pues no sólo daña al partido y al Gobierno del Distrito Federal, sino que ofende a la nación. Muestra, en todo su esplendor, el grado de descomposición de esta corriente política, la que, paradójicamente, en el pasado construyó un legado de heroísmo, honradez y congruencia en su esfuerzo por alcanzar una sociedad libertaria, justa, equitativa, tolerante, igualitaria, ajena a la explotación del hombre y por cuya causa sufrió asesinatos, persecuciones, represión y cárcel.

Hay de clases a clases
Uno de los grandes problemas nacionales es la ausencia de una clase política con proyectos de largo plazo, con visiones integrales, con posiciones éticas y capacidad de señalar el rumbo por el que debe encaminarse al país, las vías para acceder al desarrollo y el conjunto de instituciones necesarias para organizar el esfuerzo colectivo, la vigilancia de la función pública, las formas de adoptar las decisiones, en fin, la ciudadanización del poder político.

Aquellos países que contaron con clases dirigentes preclaras y con horizontes definidos, llegaron con relativa facilidad al florecimiento económico, político, social y cultural y se convirtieron en punto de referencia obligado para otros pueblos con aspiraciones similares.

No debe olvidarse, en este contexto, que en los momentos cruciales que ha vivido el país, siempre contó con líderes a la altura de las circunstancias, que supieron señalar el camino para la construcción de la nación mexicana. Así encontramos estadistas de la talla de Hidalgo y Morelos; en la independencia; a Juárez y sus compañeros liberales en la etapa de la Reforma; a Madero, Venustiano Carranza, Zapata y Cárdenas en la revolución y hoy en día que se impone encaminarnos hacia una nueva era de desarrollo, la carencia principal se refiere no sólo al proyecto, sino a los hombres que lo instrumenten.

Los que no tienen precio
A raíz del agotamiento del proyecto de la revolución mexicana y las dificultades para superar los rezagos históricos y los nuevos problemas nacionales, surgieron compatriotas insignes que se esforzaron por conducir al país por un sendero más democrático, plural, tolerante, justo y equitativo. Por citar sólo a los de mayor relevancia se menciona a Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Heberto Castillo, que arriesgaron todo por el mejoramiento del país. Ellos pasaron a la historia no sólo por la trascendencia de las luchas que encabezaron sino porque nunca se vendieron, eran ajenos a los intereses mezquinos y no se dejaron cautivar por el canto de las sirenas.

Entre los rasgos de los integrantes de la clase política mexicana actual figuran su ignorancia y carencia de cultura, la corrupción, el despilfarro, el gasto suntuario, el tráfico de influencias, la cortedad en sus miras, la falta de valores y de planteamientos éticos y morales, que aparecen como verdaderos limitantes al desarrollo.

El contexto es el culpable
La situación que favorece la presencia de este tipo de políticos son la ausencia de verdaderos contrapesos en el Estado y de una verdadera contraloría social, el atraso de la sociedad que no alcanza a asumir una actitud vigilante y más participativa, la existencia de sociedades cerradas, estructuras políticas que permiten delinquir en contra del Estado de Derecho, regímenes autoritarios, escaso desarrollo cultural, ambientes que favorece la impunidad.

Los políticos de estas latitudes se incorporan a las actividades no con el ánimo de contribuir a la renovación de la sociedad y del Estado, sino en busca del poder para alcanzar sus intereses personales o de grupo, actúan mafiosamente, se presentan como verdaderos demagogos, como si tuvieran doble cara, son hipócritas, mentirosos y no son dignos de confianza.

La incubadoras
Las organizaciones políticas que incuban o dan cabida al político corrupto, generalmente carecen de mecanismos democráticos y transparentes para la toma de decisiones. Son ajenas a los ejercicios de crítica y autocrítica, sus dirigentes concentran casi todo el poder, son organizaciones monolíticas, con liderazgos autoritarios o blandengues, combinados con la coexistencia de mafias, grupos de interés que hacen de los puestos públicos y del subsidio gubernamental un verdadero botín; son extraños a la rendición de cuentas, carecen de métodos colegiados de dirección, sus alianzas no derivan de debates o deliberaciones sino de conveniencias de grupo. El cochupo, la componenda y los acuerdos en lo oscurito constituyen su divisa cotidiana.

Las escuelas en que abrevaron son las practicas políticas príistas, las ambiciones, la actuación de facto, la impostura y la falsedad.

La corrupción pecado capital
La corrupción no es un fenómeno nuevo ni aquí ni en China. En el pasado fue la causa de una revolución en Francia y de una guerra civil en Estados Unidos y en otras latitudes ha provocado la caída de gobiernos, e incluso, fue un factor para la descomposición de lo se conoció como el sistema socialista.

En México la corrupción no es exclusiva de miembros del PRD. Durante 71 años de dominio priísta sus gobiernos pasaron a la historia como los más voraces. Por ejemplo, el de Miguel Alemán, Luis Echeverría, José López Portillo y el de Carlos Salinas de Gortari: Fraudes descomunales como el Pemexgate o el Fobaproa. Este último calificado como el robo mas grande del siglo perpetrado en contra del pueblo mexicano, Este fenómeno toca también a los panistas, de ello hablan las fechorías amparadas por triquiñuelas legaloides de Diego Fernández de Cevallos, el financiamiento ilegal de parte del grupo denominado Amigos de Fox, las transferencias del gobierno federal al grupo Vamos México, el Toallagate, el gasto suntuario del representante de México ante la OCDE, la ilegal devolución de impuestos tramitada por el despacho de Fernández de Cevallos, a favor de Jugos del Valle, la transferencia de recursos de la Lotería Nacional a los grupos afines al panismo, la entrega de recursos pres upuestales por parte de la Secretaría de Salud a Provida, cuyas concepciones medievales, llenas de prejuicios, cargadas de inmoralidad y sobre todo hipócritas, casi adquieren categoría de políticas públicas; los sueldos estratosféricos que se asignan los funcionarios panistas de todos los niveles de gobierno y hasta el tráfico de influencias a cargo de los dirigentes del Partido Verde.

La corrupción somos todos
Pero la corrupción en sus distintas formas, por desgracia, no es exclusiva de los políticos, esta se extiende a las empresas, las iglesias, las escuelas, a las agencias de beneficencia y a los bancos sin dejar de mencionar que la corrupción incide en las fortunas que se amasan a través del contrabando, la piratería, el narcotráfico, el trato de blancas, los secuestros y demás flagelos que constituyen lo cotidiano, lo normal, lo aceptado y respetado.

A pesar de que la corrupción es como una mala hierba, que crece por dondequiera, no es ni con mucho una fatalidad, tiene remedio y no es muy difícil erradicarla si se le incluye como parte de la agenda para modernizar a México y se le combate en el marco de una revolución política que coloque a los ciudadanos como los elementos centrales del ejercicio del poder político.

¡Usted perdone!
La sociedad no se puede cruzar de brazos ante actitudes como la protagonizada por estos políticos. Es un asunto que no puede ser olvidado y archivado dándole carpetazo o acordando entre todas las corrientes el clásico borrón y cuenta nueva o en aras de no hacer olas, salir con el clásico usted disculpe. Al contrario, debe valorarse, por así convenir a la nación, la necesidad de ir a fondo en las investigaciones, fincar las responsabilidades y aplicar todo el peso de la ley, analizar, al mismo tiempo, la necesidad de rescatar el proyecto ético de largo plazo del partido del sol azteca, ya que su fracaso representaría un verdadero retroceso político. Así mismo se debe pugnar por el establecimiento de normas que eviten el uso de los partidos para lavar dinero, cerrándole las puertas a los poderes informales que quieren aprovechar a estas organizaciones para sus fines, crear la condiciones para impulsar de una vez por todas la ciudadanización del poder político.

Así mismo se debe pugnar por evitar los escándalos que denigran la política, desprestigian a los partidos y ahuyentan a los electores de la urnas.

La agenda es todo
La pertinencia de una nueva agenda surge de que al país lo envuelve una grave crisis política, las instituciones han dejado de funcionar, el sistema de partidos es incapaz e ineficiente, los políticos se han autodenigrado, nadie se apega a la legalidad. Estamos peligrosamente entrando a los dominios de la ley de la selva.

Es más, cuando se ha decretado la muerte de dios, cuando la iglesia ya no forma valores, cuando la educación fomenta el individualismo, el egoísmo y la competencia, cuando la familia ha entrado por la espiral de la desintegración, aunado a la inseguridad pública a la pobreza a la falta de empleo, entonces hay que abrir el horizonte de análisis e la búsqueda de grandes soluciones a los grandes problemas nacionales.

Con la intención de no exagerar ni dramatizar, habría que decir que un elemento novedoso para entender la situación provocada por los videos de la corrupción, es que nos encontramos en una sociedad más abierta, superamos la era del partido de Estado, el régimen que, amparado en la impunidad. Ahora es distinto a pesar de que aun persiste una normatividad rebasada, que nos rigen instituciones desgastadas, diseñadas para el dominio priísta. A pesar de todo, la sociedad es más plural, más vigilante, con medios más libres, independientes y críticos, con una opinión publica más combativa, con una sociedad civil más vigorosa y participativa.

A pesar de ello, hay que afirmar con toda claridad que nunca las cosas en México serán las mismas que cuando aparecía como invencible el dominio tricolor. Vivimos una etapa distinta y las condiciones están maduras para modernizar al país.

La agenda para culminar la transición democrática, debe definirse con el concurso del gobierno federal, los partidos políticos y la sociedad civil y para su consecución se debe convocar a toda la ciudadanía. Ya no se puede aplazar más la instauración de una nueva institucionalidad, de un nuevo pacto social, de unas nuevas reglas del juego.

La balcanización de México
No hacerlo nos puede colocar ante el peligro de que se deshaga el país en girones, pero desde una posición optimista, México cuenta con el talento, los hombres y la decisión para superar no sólo estas lacras, sino para encaminarse hacia un mejor futuro.

La tarea pendiente
Tareas mínimas para resolver la crisis que peligrosamente afecta México.
Reforma del Estado, incluida la promulgación de una nueva constitución como expresión de un nuevo pacto que permita el diseño de una nueva institucionalidad.

Sustitución del actual modelo de desarrollo, ineficiente, depredador del medio ambiente, polarizador del ingreso, desnacionalizador, por otro de tipo sustentable, capaz de reactivar la economía, asegurar la creación de empleos, con una justa distribución del ingreso con equilibrios sectoriales y regionales y garantice la soberanía nacional.

Política social emergente para combatir la pobreza y la marginación no con políticas compensatorias, sino con inversiones productivas, en educación y capacitación. Alcanzar la equidad de género, proteger a los grupos vulnerables como los jóvenes, mujeres, ancianos, indígenas y niños de la calle.

Colofón
Reconstrucción de la corriente de izquierda, la cual no se agota con el Partido de la Revolución Democrática, sino que se extienda a centenares de organizaciones civiles, movimientos, grupos guerrilleros, personalidades e individuos que ahora se encuentran dispersos y que se deben unificar en uno o más partidos políticos acompañadas de organizaciones complementarias como la asociaciones políticas nacionales y locales, agrupamientos regionales entre otros.
 

[1] Un dato curioso en la historia de las sucesiones presidenciales indica que hasta ahora se quedaron en el camino aquellos políticos que contaban con fuerza propia, los que se sentían favoritos del presidente en turno, quienes presumían de carismáticos. Resultan memorables los casos de personajes conspicuos como Francisco J. Mújica, Juan Andrew Almazán, José Vasconcelos, Miguel Henríquez Guzmán, Fernando Casas Aleman, Gilberto Flores Muñoz, Antonio Ortiz Mena, Emilio Martínez Manatou, Mario Moya Palencia, Hugo Cervantes del Rio,  Alfredo del Mazo entre muchos otros. Ver José Agustín, Tragicomedia Mexicana 1, Ed. Planeta, México, 1999. Sólo el caso de Fox en 2000 rompió con esa regularidad. ¿Lo repetirá López Obrador 6 años después?