Contradicciones de la globalización

 

Ángel Mendoza Gutiérrez

(Pachuca, Hidalgo)

 

La propaganda y el apoyo de la clase dominante de los países dependientes

del imperialismo sostienen que la globalización es un proceso que va a

permitir que los países puedan eliminar la pobreza y alcanzar un nivel

desarrollado. Sus ejemplos son los países del Sudeste Asiático denominados

"tigres asiáticos": Singapur, Malasia, Corea, Hong Kong.

 

Igualmente la verdad se pone en manifiesto, ya que en estos países se puede ver en forma

bien marcada la diferencia entre el empleado y el empleador, y no tanta

diferencia entre el empleado y el desempleado, sumergidos casi en la

pobreza.

 

Las siguientes son contraposiciones para poder ver la capacidad de

indiferencia que tenemos los seres humanos:

 

Las 3 personas más ricas del mundo tienen riquezas que superan el Producto

Interno Bruto combinado de los 48 países más pobres del mundo.

 

1600 millones de personas no tienen acceso a agua potable.

 

1200 millones de personas no tienen vivienda adecuada.

 

Hay 125 millones de niños que no tienen acceso a la educación y 150 millones de niños salen del sistema educativo antes de saber leer y escribir.

 

 Asegurar la educación básica para todos a nivel mundial, tendría un costo de 6 mil millones de dólares, mientras que en Estados Unidos se gastan 8 mil millones de dólares en cosméticos al año.

 

Instalar servicios de salud básicos para todos en todos los países, costaría 11 mil millones de dólares;  en contraste Europa gasta en un año 11 mil millones de dólares en helados; en conjunto Estados Unidos y Europa gastan 12 mil millones de dólares en perfumes en un año.

 

Aún más, el gasto de Europa en cigarrillos en un año asciende a 50 mil millones de dólares.

 

 El presupuesto militar combinado de todos los países es de 780 mil millones de dólares al año.

 

Claramente, estos datos solo llevan a una conclusión: decirle NO a la

GLOBALIZACIÓN  y NO al IMPERIALISMO.

 

Si a la humanidad le horrorizó el holocausto, ¿qué esperamos para reaccionar con éste? ¿Veremos sentados a los responsables transnacionales en primera fila, en un Tribunal

Internacional?