DECLARACIÓN CONTRA LA VIOLENCIA A PERIODISTAS Y POR LA PLENA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
La libertad de expresión y el derecho a la información no son conquistas plenas. Son un campo de disputa permanente. ¿Toca sólo a las y los periodistas luchar y correr los riesgos o es que la ciudadanía y el Estado deben comprometerse también para garantizar esa libertad y ese derecho? A raíz de varios asesinatos de periodistas, se dio a conocer, el 11 de octubre del 2004, la Declaración contra la violencia a periodistas y por la plena libertad de expresión, suscrita por 232 trabajadores de medios mexicanos. Aquí un resumen (texto completo en www.cepet.org/pndeclara.htm del Centro de Periodistas y Ética Pública):
Plena libertad de expresión. Demandamos a las autoridades federales, estatales y municipales garantías a la libertad de expresión plena y castigo ejemplar para los crímenes y agresiones en contra de periodistas.
Seguridad para el ejercicio periodístico. Hoy como en el pasado, existen estructuras y amenazas que coartan la libertad de expresión. Entre las más graves se encuentran la censura política y la delincuencia organizada. Esta última ha obligado a la autocensura como una legítima forma de preservar la seguridad de periodistas y directivos de los medios de comunicación.
Secreto profesional. Demandamos que el Congreso federal apruebe iniciativas que reconozcan el secreto profesional para que los periodistas puedan proteger a las fuentes de información contra riesgos para su vida o perjuicios de cualquier tipo.
Censura y autocensura. Nos pronunciamos en contra de toda censura y autocensura que arrebate la información que pertenece al interés público, sea de manera implícita o sobreentendida, sea que la censura sea de carácter político o partidista, criminal, corporativo, de grupos civiles o individuos.
No a la impunidad de periodistas. Reconocemos el desprestigio social y la falta de credibilidad generada por periodistas deshonestos y medios de comunicación cuya ética es cuestionable. Exigir castigo ejemplar para los delitos en contra de los periodistas y garantías a la libertad de expresión plena sería incongruente si no demandamos el mismo rigor en contra de los periodistas que violen la ley.
Compromiso ético. Los periodistas asumimos un compromiso con un periodismo ético y riguroso, que cumpla con altos estándares de calidad y respete puntualmente los derechos humanos y legales de todos los involucrados en las informaciones periodísticas.
Derecho a disentir. Requerimos que el Congreso federal y las autoridades estatales aprueben iniciativas que reconozcan la cláusula de conciencia que en la práctica es un respeto a los derechos humanos de los periodistas y a su derecho a disentir. El derecho a tener una opinión propia debe proteger en contra de ser obligados a transmitir, escribir o expresar opiniones que van en contra de los principios del periodista o a principios éticos sin que por ello sea objeto de despidos o represalia alguna.
Frente por la Cultura Laica