EL ESTADO LAICO

 

De un osado e irónico discurso pronunciado en Los Pinos, es decir, en la casa presidencial y ante un grupo gobernante destacado por su conservadurismo, extraemos algunos comentarios sobre la laicidad, expuestos por el escritor mexicano Carlos Monsiváis. El discurso, del 31 de enero de 2006, se publicó en la revista Proceso No. 1527. 

El laicismo ha beneficiado radicalmente el proceso educativo, cultural, artístico y científico, y ha normado el desarrollo de la vida política y social como demuestra la secularización irreversible de hoy.

El Estado laico se sustenta obligadamente en la ética republicana que, sin negar en lo mínimo el papel de las religiones, como espacio de formación de valores, deposita en la educación, y las responsabilidades personales, las leyes, la estructura ética de la sociedad no teocrática. El laicismo respeta todos los credos pero no acepta el retorno a un dogma religioso como criterio único...

A lo largo de la historia ya se ha probado con regímenes sólo de fundamentalistas religiosos o sólo de marxistas (así autocalificados) a los extremos a que conduce la unanimidad impuesta por los requerimientos del ”hombre nuevo” (mujeres absténganse).

La validez del Estado laico se ratifica al examinar la conducta opuesta: la variedad de expresiones de intolerancia a nombre de la trascendencia...Por fortuna, aunque obtengan con sigilo sus victorias administrativas, el fundamentalismo de la derecha ha perdido en México una tras otra batallas culturales...la secularización es un dispositivo mental y cualtural arraigado profundamente.

El laicismo es la generalidad que, en principio, permite acercarse al detalle del modo más libre posible, y por eso la nación en la globalidad, multirreligiosa, diversa, tolerante, sólo puede ser laica.

Frente por la Cultura Laica