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LA CUESTIÓN FEMENINA
La importancia cada vez mayor que adquiere la mujer mexicana en todas las esferas de la sociedad, es una de las tendencias que están cambiando el perfil de nuestra sociedad. Se trata de una situación compleja que se origina tanto en la evolución económica, política social y cultural que tiene lugar en el mundo moderno como en la prolongada y persistente lucha que se remonta desde la corriente del feminismo radical encabezada por Olimpia de Gouges durante la Gran Revolución Francesa, las sufragistas inglesas, las protagonistas de la revolución sexual, las cristianas de la teología de la liberación, las hippies, las roqueras, las participantes en los movimientos guerrilleros, las literatas, las militantes de los partidos de izquierda, las activistas del movimiento sindical y de colonos, las luchadoras que en nombre de los afectos y de la libertad política se levantaron por la presentación de los desaparecidos durante la “guerra sucia” que emprendió el régimen priísta contra la juventud guerrillera y las amas de casa que se incorporan al mundo del trabajo y que se esfuerzan por convertir a los hogares en espacios de responsabilidad compartida, sin faltar, desde luego las lesbianas, que se empeñan en que el mundo y la cultura se entiendan también desde el discurso lésbico.
En el México de nuestros días, el 20.6% de los hogares es jefaturado por mujeres, el 53% de la población estudiantil de la UNAM lo forman mujeres y si bien la desigualdad entre los sexos se ha reducido, persisten grupos en el medio rural, sobre todo en el indígena y en las zonas urbanas marginadas que no registran ningún cambio.
Ser mujer en la sociedad actual significa seguir padeciendo la gran inequidad de género, vivir en ghuetos de trabajo, estar mal pagadas, toda vez que perciben hasta 40% menos que lo que ganan los hombres y no acceden a incrementos salariales y promociones; no gozan de todos los beneficios de la ley por embarazo, maternidad, y el cuidado de los niños. Padecen el acoso sexual, la violencia intrafamiliar, están sujetas a una doble jornada de trabajo, ubicadas en la subordinación, obediencia y discriminación.
Los casos de las muertas de Ciudad Juárez, como el de mayor escándalo nacional e internacional, el del Estado de México, que por su dimensión ocupa el primer lugar nacional, muestran lo azaroso, difícil y arriesgado de la lucha por los derechos de la mujer mexicana.
En los hogares de la ciudad de México, laboran más de 3 millones de empleadas domésticas sin horario, sin sueldos mínimos, sin organización gremial, sin derechos, sin labores bien definidas, víctimas de la explotación, el abuso sexual y el maltrato.
Una de las formas extremas de explotación femenina es la prostitución, cuyas practicantes son víctimas de lenones y bandas nacionales e internacionales.
El rol de la mujer en la actualidad se ha construido por ideologías machistas y parte de la base de considerarla como portadora de lo femenino, lo intuitivo, lo débil, lo afectivo, encargada de la crianza de los niños a partir de una maternidad sacralizada, restringida a las labores del hogar, pero esa elaboración es justamente lo que tiene que cambiar, es lo que se tiene que subvertir.
Históricamente los movimientos sociales han estado integrados mayoritariamente por mujeres, pero paradójicamente éstas no accedieron al poder, incluso la inmensa mayoría de estos movimientos han reivindicado fundamentalmente demandas de los hombres
Los grandes avances alcanzados por la mujer que si bien, han enriquecido cultural y espiritualmente al México de nuestros días, sin embargo, estamos lejos de que se haya alcanzado la equidad de género o que se hayan superado las bases de la vulnerabilidad de las mujeres como grupo social. Contra ellas se mueven los prejuicios, la ignorancia, la falsedad, el machismo de la más rancia tradición, el miedo de los misóginos, las posiciones aberrantes de más de uno de los hombres del gabinete foxista, dan cuenta de lo complejo y difícil de la lucha por la emancipación de la mujer.
La violencia contra las mujeres alcanza dimensiones de escándalo y se ha agudizado por la impunidad, las deficiencias en el sistema de impartición de justicia por lo que no sólo se ha constituido en el mayor reto que enfrenta México, sino que es uno de los más grandes problemas de Estado. Toda vez que la primera obligación de todo estado es garantizar la seguridad de los ciudadanos y Estado que no lo hace carece de legitimidad, de justificación.
Entre las tareas inmediatas dirigidas a mejorar la condición de la mujer en nuestro país están las de: Legislar sobre el trabajo doméstico Sindicalización de la empleadas domésticas Diseño de una nueva política hacia la mujer Transformación del actual instituto de la mujer en secretaría Construcción de guarderías Incremento de las escuelas de tiempo completo Acabar con la impunidad y mejorar radicalmente el sistema de procuración de justicia Incorporar a la Constitución la obligación de los hombres de participar en el trabajo del hogar y en el cuidado de los hijos. |