EL FENÓMENO POLÍTICO II:  EL CASO DEL MINERAL DEL CHICO

 

Los aires de renovación política, de reagrupamiento de las fuerzas partidarias, de profundización de la crisis del Partido Revolucionario Institucional y de una especie de rebelión de las masas, ha llegado hasta las tierras del hasta hace poco apasible Municipio del Mineral del Chico, en el estado de Hidalgo.

 

Aquí como en la mayoría de los municipios mexicanos, el régimen priísta había implantado un dominio indisputado de casi 80 años basado en la ignorancia de la población, la pobreza, la ausencia de cultura política, el fomento del abstencionismo, la aceptación del fraude en sus distintas modalidades como una fatalidad, aprovechándose de  la apatía y el desinterés en los asuntos públicos que ellos mismos provocaban entre los ciudadanos.

 

Esta situación de nula fiscalización y vigilancia ciudadana, permitió a los priístas enriquecerse a través del erario público, asignándose sueldos elevadísimos, saqueando los bienes muebles e inmuebles como maquinaria, equipo y terrenos que constituyen el patrimonio municipal, reportando obras públicas que jamás llevaron a cabo, hasta convertir el poder público en una fuente de riqueza para las camarillas en turno.

 

El ejercicio del poder tenía lugar (en realidad tiene hasta la fecha), de manera antidemocrática, autoritaria, en medio de un profundo desprecio a hacia las personas humildes, quienes sufrían (y aun sufren) humillaciones e injusticias cuando acuden a solicitar algún servicio público, a reclamar actos arbitrarios o a que les reparen alguna injusticia. Este maltrato se convirtió en una constante en su vida cotidiana.

 

Sólo en época de campañas políticas los priístas se acordaban de la ciudadanía a quien acudían a regalarles despensas, láminas o materiales de construcción a cambio de que los favorecieran con su voto. La relación era de recibir por una sola ocasión una despensa de mala calidad a cambio de tres años de pobreza y falta de empleos en el caso de la presidencia municipal o seis años de lo mismo en el caso de la gubernatura. Lo privativo de estos periodos de gobiernos tricolores era la soberbia de los gobernantes y de los funcionarios públicos, cuya gestión dejaba una estela de injusticia, imposición y olvido.

 

A partir de 1996, en que se constituye formalmente el Partido de la Revolución Democrática como fuerza política municipal, las cosas empezaron a cambiar. Este grupo opositor dio inicio a un proceso de organización y de educación política de los ciudadanos, inicio la vigilancia electoral, su presencia introdujo la competencia entre partidos y a través de los espacios que, desde entonces, ha conquistado en el cabildo, trató de que el gobierno observara las leyes establecidas, que se condujera con honestidad y transparencia y que corrigiera las prácticas de corrupción, engaño y abuso del poder.

 

Ya para 2002, el Partido de la Revolución Democrática se había convertido en una importante fuerza política al grado de que solo una pequeña cantidad de votos le impidió alzarse con el triunfo en las elecciones municipales de ese año.

 

Para este 2005, los militantes de este partido se aprestaron a participar en el proceso de renovación de los poderes municipales: Realizaron una encuesta para conocer la demanda ciudadana, abrieron un periodo de preselección de candidatos y diversos actos de discusión interna y ante los ciudadanos de las comunidades hasta culminar con el nombramiento por consenso de sus candidatos a la presidencia, a síndico procurador y regidores.

 

Sin embargo, como resultado de otra grosera y vulgar imposición de candidatos, se registró una profunda división en las filas del Partido Revolucionario Institucional, desprendiéndose un agrupamiento mayoritario  que de inmediato inició pláticas de acercamiento con el PRD que desembocaron en su incorporación y en el establecimiento de una planilla de composición encabezada por Virginia Mejía Briceño, un política talentosa y valiente, que cuenta con el respaldo de grandes grupos sociales integrados por personas que viven en situación de pobreza y abandono.

 

Esta nueva conformación política refleja el rechazo categórico de la población a las viejas prácticas del priísmo tradicional, la manifestación de dirigentes y miembros de base del PRI que ya no están dispuestos someterse pasivamente a los intereses de cúpulas corruptas e inmorales que imponen a su antojo a candidatos sin representatividad, pero también representa el surgimiento de una nueva correlación de fuerzas favorable al cambio democrático que permitirá poner en las manos de la mayoría de la población los instrumentos del poder municipal e iniciar una etapa de desarrollo económico, justicia social, aplicación del estado de derecho, defensa del medio ambiente y equidad de género.

 

Proyectos prioritarios

 

  1. Gestión transparente, reducción de los sueldos del presidente y de los funcionarios municipales, defensa del patrimonio municipal, eficientar el funcionamiento de aparato administrativo y mejorar el trato hacia la población, rendición mensual de cuentas, fiscalización ciudadana, participación de la comunidades en las decisiones acerca del destino de presupuesto.
  2. Otorgar ayuda económica a las personas adultas mayores, a los discapacitados y a los huérfanos, otorgar becas a la juventud estudiosa, construir las instalaciones para la preparatoria, mejorar los servicios de salud, ampliar las acciones de asistencia del DIF municipal, erradicar el analfabetismo, coadyuvar a que la población complete su educación secundaria, abrir opciones para la capacitación en el trabajo, llevar a cabo una amplia labor en materia de cultura y recreación, combatir el consumo de drogas y generar una cultura de respeto y tolerancia.
  3. Apoyar la creación de empresas familiares, fomentar el empleo a través del incremento de la obra pública, cooperativas micro y pequeñas empresas, desarrollar un programa de turismo ecológico, ampliar la capacidad de retención de turistas, acordar con los residentes en Estados Unidos la formación de empresas, analizar formas de aprovechamiento del agua.
  4. Llevar a cabo un programa de mejoramiento de la infraestructura urbana como la renovación y ampliación de la red de agua potable y alcantarillado, mejoramiento de la imagen urbana, creación de áreas de reservas territoriales, dotación de estacionamientos, convenir con instituciones bancarias  el establecimiento de una sucursal y de cajeros automáticos.