Los buscadores de información
Daniel C. Dennett
Cuando se habla de libertad es necesario abrirse al conocimiento. Por ahí se encuentran algunas de las exploraciones del filósofo Daniel C. Dennett, para quien las investigaciones filosóficas no son superiores ni previas a las investigaciones de las ciencias naturales, sino que van asociadas, por lo que los filósofos deben promover una visión unificada del universo. Estas son algunas de las ideas de Dennett en su libro La evolución de la libertad (Paidos, Barcdelona, 2004):
Somos un ensamblaje de unos cien billones de células de miles de tipos distintos. La mayor parte de estas células son hijas de la célula-óvulo y la célula esperma, cuya unión dio inicio a nuestra existencia…Puesto que yo soy conciente y usted es conciente, esos extraños y minúsculos componentes de los que estamos formados deben ser capaces de generar, de algún modo, un yo conciente.
Sólo una especie, la nuestra, desarrolló evolutivamente el truco del lenguaje. Éste ha supuesto para nosotros una autopista abierta hacia la posibilidad de compartir el conocimiento, en todos los órdenes.
Muchos temen que aprender demasiado sobre lo que somos, cambiar misterios por mecanismos, no hará sino empobrecer nuestra concepción de posibilidades humanas. Pero debería seguir siendo evidente que las innovaciones de la ciencia –no sólo sus microscopios, telescopios y ordenadores, sino su compromiso con la razón y la evidencia empírica—constituyen los nuevos órganos sensibles de nuestra especie, que nos permiten responder preguntas, resolver misterios y anticipar el futuro.
La libertad es como el aire que respiramos, y está presente en casi todos nuestros proyectos, pero no sólo no es eterna, sino que es fruto de la evolución, y sigue evolucionando….Ha evolucionado como un producto reciente de las interacciones humanas, y algunas de las actividades humanas que se han desarrollado gracias a ella podrían amenazar también con perturbar sus estabilidad futura, o incluso acelerar su desaparición.
La autoreproducción no es suficiente por sí misma. También necesitamos mutación. El carácter abierto de la evolución por selección natural depende de la extraordinaria riqueza del mundo real, que proporciona constantemente nuevos elementos imprevistos que pueden verse convertidos por azar, una vez cada tanto, en nuevos elementos de diseño.
Una de las advertencias habituales (y muy necesarias) que reciben los que estudian la evolución es la vieja sentencia sobre la falta total de previsión de la selección natural. Si bien es cierto que la Madre Naturaleza carece de capacidad de previsión, también se las ha arreglado para crear seres –a nosotros, los seres humanos sobre todo—que sí disponen de ella, y están comenzando a poner esa capacidad de previsión al servicio de guiar y corregir los procesos de selección natural en este planeta.
Vivimos en un mundo que está subjetivamente abierto. Y hemos sido diseñados por la evolución para ser buscadores de información, entregados a la interminable tarea de mejorar nuestro conocimiento del mundo, para poder tomar mejores decisiones…
Frente por la Cultura Laica