LA FILOSOFÍA COMO ARMA PARA COMBATIR EL CONFORMISMO

 

Impulsar a las personas a pensar por sí mismas, entre la duda y los desafíos del pensamiento, es uno de los propósitos de la filosofía. Porque la filosofía es, ni más ni menos, el origen y el fin de toda ciencia.  Estas reflexiones fueron formuladas por el doctor Luis Villoro al recibir el premio Honoris Causa de la Universidad Autónoma Metropolitana, en México, el 5 de noviembre 2004. Aquí algunas de sus ideas:

 

La filosofía surge de la perplejidad ante el mundo que nos rodea y de la duda ante todo conocimiento que pretenda comprenderlo. Su condición no es la seguridad que dan nuestras ciencias, sino la insatisfacción que incita a la interrogación permanente.

 

Con la filosofía nos encontramos también en el fin de todo conocimiento. Porque una vez que aceptamos un saber razonable, se presenta otra forma de perplejidad; ¿para qué ese conocimiento? ¿Qué sentido tiene? El campo de la filosofía está en lo que no puede decir ninguna ciencia, su campo es la pregunta por el sentido mismo de toda ciencia.

 

Así, la filosofía no es una ciencia y sin embargo ninguna disciplina puede existir sin ella; porque la filosofía es el arte de las preguntas conforme a la razón y ese arte está donde comienza y acaba toda ciencia.

 

En la vida cotidiana solemos vagar olvidados de nosotros mismos. Seguimos lo que se dice, lo que se usa, sin ponerlo en cuestión. Nuestras opiniones son las aceptadas por todos, nuestras formas de vida, las convenidas. Es una actitud espontánea, natural, en que nuestra existencia sigue el marco de lo que está dado, lo que la tradición, la costumbre, la sociedad nos señalan. No somos nosotros, somos lo que los demás nos indican.

 

Pero, en esa actitud natural, podemos acceder a un momento de reflexión. Podemos cobrar conciencia de que es posible otra actitud: la actitud de poner en cuestión. Es la posibilidad de la crítica. Entonces, al abrirnos a las preguntas, podemos abandonar la actitud natural y ponerla a prueba bajo el temple progresivo de la reflexión crítica. Ese es el inicio de la actividad filosófica.

 

Sin ese paso, la vida seguirá de largo, en la inconsciencia...La filosofía no es más que ese paso: es el arte de plantearle al conformismo las preguntas susceptibles de incomodarlo. Gracias a ella, podemos empezar a liberarnos de la esclavitud a las opiniones e intentar la difícil senda por la que podamos vislumbrar, en la inseguridad, nuestras propias verdades.

 

Toda crítica frente a lo que se da por sabido, toda puesta en cuestión sobre lo incuestionado, toda voluntad de autenticidad y de cambio, tanto en la vida personal como en el curso de la sociedad humana, no es posible sin ese inicio en el despertar de la propia razón. Y en eso consiste la actitud filosófica.

 

Así, la filosofía debe cumplir una función indispensable en nuestra sociedad, en toda sociedad: la de resistencia crítica frente al poder y a las convenciones aceptadas desde el poder. La proyección de una sociedad nueva, emancipada.

 

Así, la filosofía trata de enseñar también un arte de vida, el arte de no someterse, sin cuestionarlas, a las convenciones vigentes, el arte de seguir el camino que dicta la propia verdad, sin plegarse a los engaños con que suelen disfrazarse los poderes existentes.

 

Frente por la Cultura Laica