ASÍ PENSABA EMMANUEL KANT

 

Filósofo entre los filósofos, Emmanuel Kant resumió de una manera sencilla lo que ha significado para gran parte de la humanidad el proceso de la Ilustración o Siglo de las Luces. Ese movimiento intelectual, cuya expresión más intensa se registró en el siglo XVIII, desafió al absolutismo y las dictaduras que basaban su dominio en la ignorancia del pueblo. La Ilustración se proponía tareas que aún no se alcanzan: desarrollar una sociedad culta, cuyos miembros pensaran por sí mismos. El uso de la razón y el ejercicio de las libertades son precisamente los temas que aborda Kant en su libro Filosofía de la Historia (Fondo de Cultura Económica, México, 2004). Aquí algunas de sus ideas: 

 

La ilustración es la liberación del ser humano de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esa incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. Ten el valor de servirte de tu propia razón: he aquí el lema de la ilustración.

 

La pereza y la cobardía son causa de que una tan grande parte de los seres humanos continúe a gusto en su estado de pupilo, a pesar de que hace tiempo la Naturaleza los liberó de ajena tutela; también lo son de que se haga tan fácil para otros erigirse en tutores. ¡ Es tan cómodo no estar emancipado !

 

Es difícil para cada ser humano en particular salir de esa incapacidad, convertida casi en segunda naturaleza. Le ha cobrado afición y se siente realmente incapaz de servirse de su propia razón, porque nunca se le permitió intentar la aventura.

 

Una generación no puede obligarse y juramentarse a colocar a la siguiente en una situación tal que le sea imposible ampliar sus conocimientos (presuntamente circunstanciales), depurarlos del error y, en general, avanzar en el estado de su ilustración. Constituiría eso un crimen contra la naturaleza humana, cuyo destino primordial radica precisamente en ese progreso.

 

La piedra de toque de todo lo que puede decidirse como ley para el pueblo, se halla en esta interrogación: ¿es que un pueblo hubiera podido imponerse a sí mismo esta ley?

 

Cuando la Naturaleza ha logrado desarrollar, bajo esa dura cáscara, esa semilla que cuida con máxima ternura, a saber, la inclinación y oficio del libre pensar del ser humano, el hecho repercute poco a poco en el sentir del pueblo, con lo cual éste se va haciendo cada vez más capaz de la libertad de obrar.

 

Frente por la Cultura Laica