LAICISMO VERSUS FUNDAMENTALISMO
Lo laico habrá de entenderse como pensamiento, acción y vivencia en lucha permanente contra las formas que ha ido adoptando el fundamentalismo que no cesa de brotar, una y otra vez, incluso en sus formas más tradicionales. Así lo expone María Inés García Canal en su ensayo Laicidad y actualidad, publicado en el compendio Ateologías, (Fractal, Conaculta, 2006), producto del encuentro Ateologías: reenvíos de la laicidad, realizado en junio de 2001 en la Casa del Refugio Citlaltépetl, en México DF, promovido por 17, Instituto de Estudios Críticos (www.17.edu.mx). Aquí algunas de sus ideas:
Conjuntar hoy las nociones de laicidad y actualidad parece un contrasentido. En occidente, lo laico se hizo actual durante la Ilustración, tiempo de las luces que destronaron a los dioses para implantar la hegemonía de la razón y entronizar, en ese espacio que quedó vacío, al hombre en tanto sujeto de la historia y constructor del mundo.
El pensamiento crítico se preocupa por su propio presente y por la actualidad. Pensar la actualidad no es otra cosa que una reflexión sobre el entorno, las formas de la acción, la pertenencia a ese presente en que se vive y se piensa, la pertenencia a un determinado nosotros…Lo actual no es lo que somos, sino más bien lo que vamos siendo…
La ofensiva fundamentalista ha contaminado el mundo, afecta todas y cada una de las relaciones humanas, del dormitorio a la pluma, de la vida privada en sus muy diversas formas a la política, busca determinar, regular y controlar todo aquello a través de lo cual damos expresión a nuestra vitalidad. Los fundamentalismos, sean del tipo que sean, tienen como consigna la censura, la prohibición; la intolerancia es su principio…
Ante la explosión de tantos y tantos fundamentalismos en los últimos tiempos, y de discursos en los que late, abierta o solapadamente, el desprecio por toda otredad, lo laico se avizora, una vez más y con fuerza, como actualidad…como forma de resistencia a la intolerancia. Lo laico se vislumbra como la aceptación del otro.
Lo laico hoy implica no solamente una postura ética sino también estética, un camino de elaboración de sí en que el sujeto trabaja sobre sí mismo, buscando rechazar las formas que lo constituyen para metamorfosearse en otro, en muchos otros.
En el cristianismo salvación implicaba renuncia, el amor por uno mismo se hizo sospechoso y fue considerado como la raíz de toda falta moral. Pero la cuestión hoy no consiste en la renuncia, sino en disolver las identidades que atan y someten para abrirse a lo inédito, para dar cabida a nuevas posibilidades de ser y de vivirse, para inventar nuevos erotismos, nuevos placeres; para luchar por el placer más que por el deseo, para crear espacios de placer en los cuales el deseo se dará por añadidura. Desprenderse de las identidades que nos constituyen, de la subjetividad que nos fue impuesta.
La libertad no es nunca un término de llegada, el acceso, por fin, a una supuesta y definitiva liberación como lo proponen algunas filosofías, sino un hacer, un ejercicio diario y cotidiano, un acto de resistencia. La tarea es constituir o reconstituir una ética y una estética de sí mismo como tarea políticamente urgente… La ética no será sino la práctica reflexiva de la libertad, la forma reflexiva que adopta la libertad.
Frente por la Cultura Laica