LA REFUNDACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA
Exigencias de transformaciones democráticas se cuelan por entre los muros de instituciones religiosas tan herméticas como la Iglesia Católica. Al parecer, el autoritarismo, oculto tras los dogmas, ha entrado en crisis ante los creyentes que se resisten a que su derecho a decidir sea quebrantado por las prohibiciones o la censura, a que su derecho al goce se someta al estigma del pecado y la angustia que le acompaña y a que la igualdad entre hombres y mujeres ni siquiera forme parte de ese singular vocabulario religioso. La institución Nosotros Somos Iglesia, que promueve la renovación de la Iglesia Católica, ha convocado a un Referéndum (www.youth.we-are-church.org/es/index.htm ) en el cual ya han participado 2.3 millones de católicos austriacos y alemanes. Aquí sus breves demandas dadas a conocer con la asunción del Papa Benedicto XVI:
Creemos en una iglesia de infinita bondad en la cuál se respeta la igualdad de todos los creyentes, en la que se haya eliminado el abismo entre el clero y el sector laico y en la que el Pueblo de Dios participa activamente para escoger a sus obispos y sus pastores.
Creemos en una iglesia en la que existe igualdad entre el hombre y la mujer, en la que la mujer participa plenamente en toda decisión oficial y es aceptada en todos los ministerios, incluyendo el diaconato y el sacerdocio ministerial.
Creemos en una iglesia en la que los sacerdotes tienen derecho a escoger entre una vida célibe ó no-célibe, donde el derecho de la comunidad a celebrar la Eucaristía y el cuidado pastoral de la comunidad son más importantes que las leyes canónicas.
Creemos en una iglesia que afirma:
la bondad de la sexualidad.
la primacía de la conciencia en decisiones relacionadas con la moralidad sexual (por ejemplo: el control de natalidad).
los derechos humanos de todos las personas sin considerar la orientación sexual.
la urgencia e importancia de asuntos no relacionados con la moralidad sexual (por ejemplo: la paz y la no- violencia; la justicia social; la preservación del medio ambiente).
Creemos en una iglesia que:
afirma a todas las personas en vez de condenarlas.
respeta la primacía de la conciencia en todas las decisiones morales.
acepta y acoge a todos los divorciados vueltos a casar, a los sacerdotes casados, a los teólogos y todos los que ejercen la libertad de palabra.