LAS TRAMPAS DEL PENSAMIENTO
Cuando el pensamiento se somete a la inercia se dificulta distinguir entre la libertad y la opresión. Los grupos marginados no están exentos de dicha dinámica en la que parecieran disfrutar de la discriminación. Pero esas motivaciones se encuentran habitualmente soterradas, exaltando de manera perversa el sufrimiento y la humillación. Sobre esa oscura y apenas perceptible actitud reflexiono la escritora afroestadounidense Debra Dickerson en su libro Una Historia Americana (Panteón, Nueva York, 2000). Lo paradójico es que dicha reflexión fue ocasionada por la inclinación que descubrió en su propio padre:
Comprendí que él esperaba y necesitaba que los negros fracasáramos, pues de otro modo no habría prueba alguna de la perfidia e iniquidad de los blancos. Nunca comprendió que su fatalismo era una profecía autorrealizadora y autocontradictoria. Nunca consideró que debiera creer que los blancos eran superiores, a ningún nivel, porque creía que los negros no tenían ninguna oportunidad en la vida (pero probablemente lo habría atribuido al poder transcendente de la maldad innata de los blancos). Entre nosotros decimos que “el hielo de los blancos es más frío” para referirnos a los muchos de entre nosotros que no creen o valoran nada a manos que venga de los blancos. Cuanto peor es la situación de algunos negros, más mágicos les parecen los blancos, aunque sea una magia perversa.
De este modo mi padre, igual que otros muchos negros, hacía el trabajo de opresor por él; y me enseñó a mí a hacer lo mismo. Fue en ese momento cuando comencé a encerrarme en mi misma. Tal vez los blancos hubieran estado bien dispuestos a asumir ellos mismos la tarea, pero raramente tenían que hacerlo. Los blancos no tenían necesidad de poner barreras en mi camino, porque lo hacía yo misma al aceptar el lugar que tenía asignado al final de cualquier cola. El racismo y la desigualdad sistemáticas son fuerzas muy reales en nuestras vidas, pero también lo son el fatalismo y cierta exaltación perversa de la opresión.
Frente por la Cultura Laica