LA VISIÓN DE GÉNERO
Es realista o no la esperanza de una sociedad sexualmente igualitaria, se pregunta Gayle Rubin en su ensayo, El tráfico de mujeres (Nueva Antropología, Estudios sobre la Mujer: problemas teóricos 30, CONACyT-UAM-I-1986) que, de muchas formas, inauguró una época de cuestionamientos profundos, desde la óptica del género, a las relaciones entre las mujeres y los hombres. Y es que, sin duda, uno de los ingredientes para reordenar el mundo en un sentido justo y democrático, consiste en equilibrar las relaciones mujer-hombre. Veamos algunas de las ideas de esta legendaria analista (Parte 1):
¿Qué es una mujer domesticada? Una hembra de la especie…Una mujer es una mujer. Sólo se convierte en doméstica, esposa, mercancía, conejito de Playboy, prostituta o dictáfono humano en determinadas relaciones.
Toda sociedad tiene un sistema de sexo-género, un conjunto de disposiciones por el cual la materia prima biológica del sexo y la procreación humanas son conformadas por la intervención humana y social y satisfechas en una forma convencional…El sexo tal como lo conocemos –identidad de géneros, deseo y fantasías sexuales, conceptos de la infancia- es en sí un producto social. Sistema sexo-género es un término neutro que se refiere a ese campo e indica que en él la opresión no es inevitable, sino que es producto de las relaciones sociales específicas que lo organizan.
…sobre el parentesco…dos de sus piezas son particularmente importantes para las mujeres: el regalo y el tabú del incesto, cuya doble articulación constituye su concepto de intercambio de mujeres. Lévy-Strauss añadió que…el matrimonio es una forma básica del intercambio de regalos, en el que las mujeres constituyen el más preciso de los regalos.
El tabú del incesto divide el universo de la elección sexual en categorías de compañeros permitidos y prohibidos. Específicamente, al prohibir las uniones dentro de un grupo impone el intercambio marital entre grupos…El resultado del regalo de una mujer es más profundo que el de otras transacciones de regalos, porque la relación que se establece no es sólo de reciprocidad sino de parentesco.
Si las mujeres son los regalos, los asociados en el intercambio son los hombres. Y es a los participantes, no a los regalos, que el intercambio recíproco confiere su casi mística fuerza de vinculación social.
El intercambio de mujeres es un concepto seductor y vigoroso. Es atractivo porque ubica la opresión de las mujeres en sistemas sociales antes que en la biología. Además, sugiere buscar la sede final de la opresión de las mujeres en el tráfico de mujeres.
Intercambio de mujeres es una forma abreviada para expresar que las relaciones sociales de un sistema de parentesco que especifican que los hombres tienen ciertos derechos sobre sus parientes mujeres, y que las mujeres no tienen los mismos derechos ni sobre sí mismas ni sobre sus parientes hombres. En ese sentido, el intercambio de mujeres es una percepción profunda de un sistema en que las mujeres no tienen pleno derecho sobre sí mismas.
Frente por la Cultura Laica