Discurso pronunciado por el Diputado Rodolfo Covarrubias Gutiérrez en la Tribuna de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el día 19 de noviembre de 2003, con motivo de la efeméride conmemorativa de la explosión de San Juan Ixhuatepec.
Al amanecer, el día 19 de noviembre de 1984, San Juan Ixhuatepec (San Juanico) despertó con el estruendo de una fuerte explosión de la Terminal de Abastecimiento de Productos Petrolíficos, Gas LP, de la empresa paraestatal Petroléos Mexicanos. Este lamentable evento, antecedente hermanado con la desagracia de septiembre 1985, marca el inicio de una honda preocupación y debate respecto de la Protección Civil en el Distrito Federal y de la generación de movimientos ciudadanos que a la postre, se conviertieron en protagonistas de la lucha democrática de la Ciudad.
Las crónicas del suceso, todas desgarradoras, no logran definir el número exacto de fallecimientos y pérdidas materiales. Según datos oficiales, 500 personas fallecieron con el siniestro y más de 700 personas resultaron heridos; respecto de las pérdidas materiales, en un radio de 300 metros, hubieron afectaciones considerables. No obstante, como lo indican otras fuentes, la desagracia llegó a mayores proporciones que la que indican las cifras oficiales.
Por lo menos, las pérdidas humanas pudieron haberse duplicado, y el número de heridos, multiplicado por 4, hasta llegar a 2500 personas. Las pérdidas materiales, de igual manera, se habrían extendido en un radio más amplio que el mencionado.
Es preocupante decir, que aun ahora, el peligro de otro San Juanico no está descartado en la Ciudad de México. Ni siquiera el argumento que pretende mencionar que el manejo privado de las empresas energéticas garantiza la seguridad , es sostenible. Apenas hace unos días, en la delegación Xochimilco, se generó una fuga en la red de distribución de gas natural, operada por una empresa privada, y aunque pudo ser mitigada con oportunidad, generó una situación de peligro real.
En esta Tribuna, mediante un punto de acuerdo que solicitaba la comparecencia del Director General de Protección Civil, mencionábamos como parte de nuestros considerandos, la necesidad de exigir claridad y eficiencia en las normas técnicas que respaldan la operación de estos servicios. El Gobierno Federal, a través de la Comisión Reguladora de Energía, no ha puesto de manera enfática la voluntad para resolver este problema de competencia federal.
Las desgracias se rememoran por las repercusiones positivas que generan en la conciencia de los ciudadanos, es decir, por la disposición de cambio que inspiran. Esta conmemoración tiene esa vocación: hacernos conscientes de las insuficiencias que tenemos y trabajar por resolverlas.